Épiphanie éphémère

Fugaz epifanía de una existencia

74. Modelo sin armar (menos Platón y más prozac)

Desperté. La luz del sol se filtraba por la ventana cerrada, mostrándome algo parecido a la realidad pero sin las pastillas. El frasco estaba sobre la mesa, la mesa al lado de la cama, la cama debajo de mí. Yo estaba allí, sin saber dónde empezaba o terminaba esa cosa informe, blanda, esa cosa de la que tenía consciencia de ser mientras tomaba el frasco y miraba, absorto, las pastillas caer en mí mano como aquella noche el niño al río, rápido y en silencio. Engullí las pastillas. La realidad empezaba allí, minutos después, y también terminaba allí, con las últimas burbujas de aire que irrumpían en el manto ahora tumultuoso del río. La realidad era ahora, sin pastillas y sin el niño. Pronto llegarían Hélène y los muchachos, porque Hélène llegaba siempre y con ella los muchachos, haciendo ruido, rompiendo la calma impávida de los sillones llenos de polvo y de los óleos llenos de polvo. Y preguntarían por el niño, siempre preguntaban por el niño, pero el niño ya no estaba, como nunca había estado en el jardín dónde Hélène no sabía aún que era Hélène, hoy hundido en el río, ayer olvidado en el andén del tranvía, siempre a punto de llegar pero tarde y lejano. Mis manos habían intentado siempre retenerle, aprehender esa otra cosa informe de voz chillona y pantalones cortos, mientras se deshacía en un tenue vaho maloliente a azafrán. Entonces Hélène lo vería acercarse al puente corriendo detrás de una mariposa, aleteando y dando vueltas en el aire, en el puente, volando sobre nosotros para alejarse a saltos, cruzando delante de la luna, y semejando filtrarse también su sombra a través de esa otra realidad que impedía entrar la ventana cerrada. Luego, el llanto, ese otro chillido, también confuso como el del niño, pero no del niño, sino Hélène que llora al ver la sombra del niño perderse en el río y a la mariposa volar en círculos cerrados alrededor del sol de las burbujas que se formaban sobre el río y que en el mismo instante explotaban como el sol al apagarse todos los días, llanto y más llanto y los muchachos intentando calmarla hablándole de su infancia, esa otra de los juegos en un jardín en que no existía esta ciudad, donde también había mariposas y había niños, y el río era sólo una ilusión de las vacaciones de verano y las burbujas el sueño ya realizado y soplado del jabón. Sí, sabíamos que luego vendrían las pastillas y las botellas de whisky vacías en el piso, y el recuerdo y la sombra del niño siempre estarían a nuestras espaldas, persiguiendo nuestras sombras, intentado aprehenderlas y confundirse en una, porque el niño era nuestras sombras y éramos nosotros mismos ya sin jardín y con ciudad y con frascos en los bolsillos y con fonógrafos hablando al lado del sofá con una voz que no era la nuestra ni estaba allí con nosotros, sino en un café de new york, sabíamos que ya no habría más jardín ni más río y, tristes, volveríamos del parque municipal al apartamento, dónde el río transmutaba en un grifo y llenaba nuestros vasos que llenaban nuestros cuerpos tras las pastillas que nos llevaban despacio a las puertas de esa otra realidad de las pastillas dónde la realidad tras la ventana entraba por todas partes y donde el niño seguiría volando al lado de la mariposa, sin hundirse, sin perderse, donde Hélène volvía al jardín y no lloraba y se enteraba de su pasado antes conocerla esa noche hablando con el niño para luego marcharse, sin dejarse nunca aprehender como el niño, porque Hélène era el niño, y caería al río como el niño aquella noche, antes de dormir y luego despertar, tras las pastillas y el frasco nuevamente sobre la mesa, la mesa al lado de la cama, la cama debajo de mí. Yo estando aquí, mientras se escapa la realidad por la ventana aún cerrada. Dormí.

Anuncios

Filed under: personajes anónimos, , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: