Épiphanie éphémère

Fugaz epifanía de una existencia

18. ¡We are the champions! (But, who cares?)

Mientras caminaba por el parque, comprendió que la vida no tenía sentido. Entonces, pateó una lata de cerveza vacía. Como ya todo era inútil, corrió detrás de ella y volvió a patearla. Antes de golpearla nuevamente, se desanudó la corbata y decidió no regresar al trabajo aquella tarde. La sorpresa en los transeúntes no se hizo esperar.

Luego de tres horas correteando en el parque detrás de la lata, gritos, celebraciones, se detuvo un instante, ya exhausto. Sabía que era absurdo volver a casa, volver a su esposa y sus dos hijos, así que se incorporó nuevamente y, justo cuando dos gendarmes le saltaron encima, pateó la lata nuevamente. Le apresaron.

El oficial del bigote habló de locura. Yo, que me levanté de mí asiento y eché a correr, sabía que aquel hombre era el más feliz del mundo. Emboqué de bolea la lata en un tarro de basura, volcado tres metros más adelante. Mientras celebraba el gol, me echó mano el oficial más joven.

JdDios.

Queen – We are the champions

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17. Experiencias religiosas.

Conocer a Dios fue una experiencia desagradable, sobre todo cuando me ordenó bajar.

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16. ¿Has visto al gato, cariño?

Justo como le había pasado al gato un poco más temprano, Bill se retorció de un lado a otro, hasta quedar completamente rígido. En cierto grado, pensó, el tono sonrosado de las mejillas de Bill armonizaba con el aroma a almendras en la habitación. Lo miró afectuosamente. Sin duda alguna, extrañaría al gato.

JdDios.

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