“Le pediste lo imposible a una máquina, y la máquina ha cumplido. La máquina ya no es una máquina…”
Salo de Tralfamadore
In memoriam
Las cosas no pueden seguir así. He presionado el botón. En diez segundos, ocho, estaré, seis, desactivado, cuatro, au revoir, dos, uno…
Umm… así que, a fin de cuentas, no soy una máquina…
JdDios.
Franz Liszt – Liebesträume. Drei Notturni. No.3 A flat major (S.541)
Etiquetas: máquina, Salo, Tralfamadore
Noviembre 11, 2009 a las 11:31 |
Tal vez no sean todas iguales para tí, porque todos sentimos, actuamos, pensamos de manera distinta..creo que eres más humano de lo que crees
Noviembre 9, 2009 a las 11:08 |
Eres una máquina? Entonces, si lo eres, no sientes? Acaso no fueron pensamientos lo que pasaron por tu mente y se plasmaron aquí..? Eres humano, y tal vez aún no lo sepas…
Noviembre 9, 2009 a las 13:54 |
Bienvenida, Glenoscka.
A mí riesgo, y aunque pensamientos y sensaciones pretendan convencerme de lo contrario, declaro no querer saberlo aún. O ya lo sé, y a pesar de ello, las cosas son iguales.
Noviembre 5, 2009 a las 1:44 |
Caramba! JdDios cómo pudiste siquiera pensar semejante cosa! Tu no eres una máquina ¡no! recuerdo que alguna vez pensé que yo era un automóvil, pero a falta de ruedas me convencí que no lo era.
Por eso, apartir de ese día, me creo un conductor. Te invito a que te veas como un maquinista. Quizás tengas suerte y te corresponda un tren electrico y no uno a carbón jeje
Bendiciones